Conócenos

Cuando le preguntaba a mi sobrino pequeño de dos años que hasta donde me quería el siempre me decía “hasta la luna”  y yo le preguntaba: ¿Qué  por qué hasta la luna?, entonces él me contestaba que la luna estaba muy arriba, era muy brillante, bonita y que algún día él quería ir a verla. Todas las noches antes de acostarse me hacía llevarlo a ver la luna  y cuando no la podía ver se acostaba muy triste.

Me hizo pensar que para él y para muchas personas el llegar hasta la luna era el máximo placer que una persona podía alcanzar y que cuando nos encontramos satisfechos lo primero que hacemos es dirigir nuestra mirada hacia el cielo en busca de esa luna redonda y brillante que nos transmite placer y tranquilidad para hacerle llegar una referencia de agradecimiento por esos sentimientos.

¿Y porque no ser yo el camino, el medio, la vía para obtener esa satisfacción y ese placer que puede ofrecerte un evento para sentirnos como cuando miramos a la luna?.